Mundo ficciónIniciar sesiónPermanecí en silencio, dejando que Celeste continuara suplicando del otro lado de la puerta, con voz entrecortada por falsos sollozos que buscaban despertar mi compasión. Finalmente, tras concederle unos momentos más de súplica, abrí la puerta lentamente, presentándome como el epítome del sufrimiento. Mis ojos estaban inundados de lágrimas y mi semblante era el de una tragedia viviente. El maquillaje había corrido por mi rostro, c






