Mundo ficciónIniciar sesiónLa situación era ahora digna de una tragicomedia. La mirada de Celeste, que al verme llegar era de triunfo por haberse puesto mi vestido de novia antes que yo, se volvió en dos rayos fulminantes dirigidos a Roger al escucharlo y verlo correr a mi lado. Me quedé observando la escena, pensando cómo reaccionar; después de todo, ahora tenía la excusa perfecta para rechazar ese vestido y quedarme con el carísimo que había encargado, y que haría que Roger pagara.
—Sí, ese era mi vestido






