Mundo ficciónIniciar sesiónNo sabía lo que intentaba hacer Alonso, pero lo dejé. Agustino lo miró y entrecerró los ojos. Estoy segura de que no quería que los Treviños se apoderaran de mí, es decir, del “Rubí”. Pero no le quedaba más opción si quería salvar la empresa.
—Eso sería muy bueno —dijo mi hermano Nectáreo—. Si la señorita Celia nos acompaña, puede que me decida a in





