235. LOS MANO NEGRA
Mientras el caos se desata en el hotel, en las sombrías calles aledañas, un grupo de hombres determinados, liderados por Fabrizio y sus hermanos, rodean sigilosamente la casa que sirve como guarida para los secuaces de Melinda. El aire está cargado de tensión, y el silencio se convierte en su cómplice mientras avanzan, sus armas equipadas con silenciadores, un sombrío presagio de lo que está por venir.
Alonso, con gesto decidido, da la señal, y el grupo penetra en la casa con determinación. Ca