265. FELICIDAD.
Todos los chicos están sentados, mirando a sus lindas esposas bailando felices en el centro de la pista. Ellos les habían dicho que irían a buscar las bebidas.
—Bueno, en realidad no sabemos si están embarazadas —dice Salvador mirando a Asiri.
—Yo sí estoy seguro —afirma Gabriel—. Ya me molestan todos los olores de la casa.
—Y yo también creo que María Isabel lo está; solo quiere comer sandías a todas horas —agrega Filipo.
—Yo no he notado nada raro en Fiore —comenta Salvatore, algo desanimado