234. LIMPIEZA.
Melinda ríe satisfecha en los brazos de Gabriel, quien la estrecha por la cintura, riendo también. Ella se siente eufórica al ver cómo, a pesar de que Evelin trataba de ocultarlo, su expresión de dolor, miedo y sufrimiento estaba claramente reflejada en él.
—¡No puedo creer que fuera verdad lo que me decías! ¡Esto hay que celebrarlo, la estúpida estará bañada en llanto! Ja, ja, ja —reía triunfadora. Sin darse cuenta de que la videollamada todavía está conectada, le hace señas al camarero, que s