Ser padre, CEO y esposo.
La cena al final terminó sin ningún lesionado. Las esposas habían tenido que lidiar con sus obstinados maridos, tan territoriales, como dominantes.
Ya en la habitación, El CEO ruso y su mujer se desvestían para ponerse la pijama.
— Aghhrr... Cómo deseaba tomar a Lombardi del cuello y apretarselo hasta que dejara de respirar, mira que ponerse en el plan de yo pago por todo en la boda de mi hija. ¿Qué tiene de malo que Alexander pague por su propia boda? Es un... ¡Me acaba la paciencia!