Rafael ha despertado furioso.
Si el joven CEO Alexander Ivanov hubiese sabido que su amigo Dominic ya estaba poniéndose en marcha para conquistar a Kei, sin duda le habría dado la paliza de su vida.
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En suiza, en un exclusivo restaurante, el elegante Emmanuel, la bella Emma y el apuesto Angelo, comían un delicioso y jugoso bistec, pero no pasó desapercibido que la chica pelirroja no comía.
— Emma, come algo pequeña, mírate, estás muy delgada, prometí a nuestros padres que cuidaría de ti, si te devuelvo a casa