El fuerte carácter de la señora Lombardi.
Rafael regreso a la mansión Mendoza una vez que las cosas entre los poderosos magnates se tranquilizaron y al fin llegado. a un acuerdo, no entrarían en guerra. Eso era una buena noticia para todos.
Más sin embargo el CEO ruso todavía estaba lejos de calmar su furia. Se tomaría su tiempo, y lo había dejado claro.
El CEO Mendoza había recogido al pequeño cobayo, su tío Dominic lo había estado cuidando, o más bien su mayordomo.
— Debes estar callado, ahora no son horas de estar de hipera