CAPÍTULO 70. Besos que queman, verdades que matan.
—Haz lo que se te dé la gana, me importa poco lo que hagas con ese otro mal nacido… violador —respondió sin pensarlo, y él arrugó el entrecejo.
«¿Violador?», pensó confundido, sin comprender, pero volvió a insistir:
—Si Miguel se queda sin casa, tu padre, hermana y madre también. Resulta que no sé en qué planeta vives, pero tu familia vive arrimada en casa de Miguel.
Ella se quedó pensativa. Poco le importa que Miguel lo pierda todo; mucho mejor, porque de esa manera paga parte del daño que le