CAPÍTULO 60. Piedad disfrazada de hospitalidad.
Narrador
Como Orlando le pidió, su madre se las ingenió y lo excusó ante todos, inventando una repentina reunión de negocios. Expuso que él estaba tan comprometido con el trabajo que dejaba la diversión a un lado para darle prioridad a sus clientes.
—¿Es cierto que un día como hoy Orlando está trabajando? —preguntó Fernando cuando su esposa se sentó a su lado.
—Hace poco lo llamé y me dijo que se encontraba indispuesto. Tal parece que no se siente bien, por esa razón regresó a la casa —respondi