CAPÍTULO 29. Más que su prisionera.
NARRADOR.
Miguel había encerrado a Irina mientras ella gritaba sin saber qué hacer, pues por su mente únicamente pasaba la idea de que Miguel había lastimado a Orlando. Si no le temblaba el pulso para hacerlo con ella, menos lo haría con él.
Por su parte, Miguel estaba que lo pinchaban y no era sangre lo que saldría de sus venas, sino fuego líquido. Ahora tenía la preocupación de saber qué había pasado con el encargo que le hizo a sus hombres, porque llevaban horas y no llamaban.
También debía