40. UNA TRANSACCIÓN.
—Valeska —la llamé suavemente y sus ojos se abrieron mirándome y sonriéndome.
—Ivar —su mejilla aún estaba hinchada, habían pasado dos días desde ese maldito incidente. Su abuela estuvo a punto de asesinarme y tuve que soportar un par de golpes con ese maldito bastón, la vieja tenía fuerza.
—Necesito que me escuches —le había dado muchas largas al asunto y mi hermano, Isaken, estaba a punto de colgarme del cuello.
—Siempre te escucho, pero tengo sueño —desde el incidente Valeska dormía más q