39. LA PRINCESA DEL VILLANO.
—Deberías estar dormida —acaricie su masculino rostro y una lágrima rodó por su mejilla. ¿Por qué lloraba?
—Ven aquí, te extraño —no sabía qué más decirle.
—No quiero que... No quiero lastimarte, Valeska. Prefiero que descanses.
—No puedes hacerlo, no puedes lastimarme y yo no puedo descansar si no estás junto a mi —era extraño sentirme bien y mal al mismo tiempo, mi cabeza estaba pensando muchas cosas a la vez.
—Mira cómo estás, prometí algo que no cumplí y…
—Fue mi culpa, no debí ir h