25. TARDE Y CULPABLE.
—Voy tarde, tienes que...
—No, te prometo que vamos a llegar a tiempo.
—Ayer —mordió mi labio con algo de brusquedad— dijiste lo mismo y… —tenía esa sonrisa a la que no podía decirle que no.
Finalmente Ivar me atrapó de nuevo en sus brazos y mi estómago quedó descontrolado, mi risa infantil y mis mejillas sonrojadas, me dejaron expuesta a su voluntad. Luego de estar follando toda la noche, Ivar abrirá sus ojos buscando exactamente lo mismo. Sexo.
—En serio, debo ir a trabajar.
—No tienes que