24. TE JURO.
Mi estómago parecía envenenado por miles y miles de mariposas color rosa, mi mente no estaba racionando, mi cuerpo mucho menos.
El impacto de sus palabras en mí fue brutal, Valeska me deseaba tanto como yo a ella.
El beso hizo que mi temperatura corporal subió precipitadamente, mis manos apretaban y amasaban sus nalgas con deseo, su mirada me llevó a un atardecer mágico, sus manos recorriendo mi piel eran como un rosal lleno de espinas de algodón, rasgaba pero no dolía, era encantador.
—Ere