Capítulo 299. La mujer correcta.
Adrián Soler.
Si alguien me hubiera dicho hace seis meses que iba a estar parado en el jardín de la nueva casa de Maximiliano Delacroix, con el corazón en la garganta y las manos temblando… habría dicho que era ridículo.
Pero ahí estaba. Ridículo. Temblando. Sudando frío como si fuera un adolescente y no un hombre de treinta años con una carrera, premios, giras mundiales y un ego lo suficientemente grande como para llenar un estadio.
Y nada de eso servía ahora. Porque frente a mí estaba Pandora