Capítulo 298. Solo quería estar contigo.
—No tienes que decir nada —dije rápido, casi atropellado, porque la veía palidecer otra vez—. No quiero que te alteres. Solo… si te duele algo, si necesitas un médico, si… —Me callé porque mi voz se quebró.
Ella lo notó.
Se le suavizó la expresión por un segundo. Solo un segundo.
Y ese segundo fue suficiente para romperme.
—Estoy bien, Adrián —repitió, aunque su voz ya no tenía filo—. Solo fue el susto.
—¿Y el bebé? —pregunté sin poder evitarlo.
Ella apretó la mandíbula.
No respondió.
Y ese silencio fue una respuesta.
Una respuesta brutal.
Una respuesta que dejó mis piernas débiles.
Respiré hondo.
No sabía si tenía derecho a hacer esta pregunta. No sabía si tenía permiso, legitimidad, valor.
Pero las palabras salieron solas, con un temblor que ni yo sabía que mi voz podía tener:
—Pandora… ¿Ese bebé… es mío?
Ella cerró los ojos. Como si la pregunta fuera un disparo que ya esperaba. Como si doliera. Como si confirmara algo que ella quiso evitar hasta el final.
Cuando los abrió, había lá