Capítulo 178. Privado de libertad.
Adrián Soler
El amanecer llegó sin aviso, apenas un resplandor gris filtrándose entre las cortinas pesadas del cuarto.
El silencio de la casa era distinto al de la noche.
Tenía un peso nuevo, como si el mundo entero contuviera la respiración antes de un golpe que todavía no veía venir.
Me removí entre las sábanas. El colchón olía igual que antes: a lavanda vieja y recuerdos.
Por un instante, tuve la ilusión absurda de estar de nuevo en mis veinte, en esa época en la que todo parecía posible y