Capítulo 112. Quiero volver.
Mía Soler
El mundo se había convertido en una cinta negra interminable, salpicada por las rayas amarillas que bailaban fugaces en la ventana. Eran como fantasmas o como sonrisas falsas que se desvanecían en un instante. Yo ya no aguantaba más. El nudo de miedo que llevaba apretado en la garganta desde que salimos del apartamento frío y silencioso, se deshizo de golpe.
Primero fue un temblor. Luego, un sollozo que se me escapó sin permiso. Y de pronto, ya no pude contenerlo. Las lágrimas brotaro