MAXIMILIAN FERRERO
Me desperté antes de que saliera el sol, con esa sensación opresiva en el pecho que te recuerda, antes de que abras los ojos, que tu realidad ha cambiado para siempre. La cama era inmensa y las sábanas de seda se sentían como una caricia fría sobre mi piel, pero para mí no eran más que mortajas de lujo. Me quedé mirando el techo, contando las molduras, intentando recordar quién era yo hace apenas tres días.
¿Dónde estaba el Maximilian que se levantaba a las cinco de la mañana