El silencio no era paz; era una soga que se apretaba lentamente alrededor del cuello de Carol. Las palabras de Beatriz, la madre de Alonso, no se habían desvanecido con su partida; al contrario, habían cobrado vida propia, transformándose en esquirlas de vidrio que se enterraban en su mente con cada latido. "Solo las posee hasta que dejan de ser entretenidas".
La humillación no era un sentimiento abstracto; era un fuego físico que le quemaba la piel, justo en los lugares donde Alonso la había to