—Mañana, a las nueve de la mañana, tienes una entrevista de trabajo. —dijo Nathalia con firmeza, como quien anuncia una victoria.
Eloise abrió los ojos de par en par.
—¿Cómo que una entrevista, Nathalia? Sabes perfectamente que, en cuanto envío mi currículum a cualquier empresa, ese idiota se encarga de sabotearlo para que no tenga ni una oportunidad.
—Lo sé. —respondió con seriedad.
Pero enseguida sonrió, y Eloise pudo percibirlo incluso a través del teléfono.
—Pero esta vez es diferente