CAPÍTULO 75 ÉL ERA SU FIN.
ÉL ERA SU FIN…
Alana sintió el calor del cuerpo de Ángelo, envolverla, el ritmo pausado de su respiración, la profundidad de sus pensamientos. Su corazón latía contra su espalda, acompasado, pero firme, mientras sus manos se posaban sobre su vientre con un derecho que la estremeció.
—Recordar a veces me devuelve la ira —murmuró con voz grave—. Pero quiero que prestes atención a cada maldit* detalle.
Alana cerró los ojos, preparándose para el peso de la verdad. Ángelo se inclinó, dejando un beso