DETRÁS DE ELLA.
Alana quiso correrse en el asiento, literalmente sentía el cuerpo encendido y lleno de deseo, cuando sintió que Ángelo apretó su muslo.
—No… me encanta tu calor, la cercanía —él se acercó a su oído—. Incluso puedo olerte… —Alana soltó el aire y no lo miró, pero preguntó.
—¿De qué es la fiesta?
—La hija de un empresario celebra su cumpleaños. Tú lo sabes bien, los esnobs no soportan un desplante.
Alana lo miró a los ojos, pero no dijo nada, además era suficiente como la estaba ma