61. Esperanza en medios del caos.
La sed que siente Azucena en medio de éste sol, con la piel enrojecida, ya doliéndole por la insolación, es para matarla de deshidratación. La dejaron aquí como un perro, sin comida, sin un poco de agua. No sabe cuántas horas ha pasado aquí agachada, ya debilitada. El ardor en su piel es crudo, y no sabe cuánto más podrá aguantar. Tanto, que sus labios ya están resecos por completo, agrietados.
Intenta ver el sol. Es imposible.
¿Morirá aquí? Así de simple, por la insolación, de hambre, de deshi