—Quiero más de ti, Damián, más… —suplica Cooper al sentir sus fuertes estocadas que la hacen vibrar y sentir magníficas sensaciones que la hacen gritar y perder la cordura.
—Eres perfecta —Damián la sube sobre el tocador, quedando a un nivel favorable para él, la hace abrir más de piernas y vuelve a entrar en ella con demencia. Al ambos sentirse nuevamente, gruñen de placer. Alice lo envuelve con sus piernas, se aferra bien a la cintura de su esposo, y él la toma de la espalda y del rostro para