—Es un placer, señor Anderson —dijo Alice sonriente, y él frunce el ceño levemente, no comprende por qué le dijo eso en medio de una conversación sumamente candente.
—¿Dije algo malo? —pregunta intentando descifrar sus palabras.
—Hasta aquí llegó… La he pasado de maravilla.
Damián esboza una sonrisa sin lograr entender por qué no van a continuar. —¿Acaso piensas dejarme así? Te viste sexy, me seduces, me enciendes como el infierno, ¿y me dejas? ¿Estás jugando? —La toma de la cintura y ella mira