—¡BÁJALE DOS RAYITAS A TU CARÁCTER, ALICE! Si te estoy diciendo que es un malentendido es porque es así. Además, alguien quiere perjudicar mi imagen. Daremos una buena explicación porque no quiero que esta polémica afecte a mi empresa.
—¿Te estás escuchando, Damián? —Se acerca al escritorio y su mano libre la apoya con determinación, y él no mira esa determinación, sino los ojos llorosos de Alice—. ¡Solo estás pensando en ti y tu empresa! —espetó—. Nada de esto estaría pasando si no fuera por tu