—Así soy y seré hasta que me muera, Alice; mi alma es tan fría que es incapaz de amar —ella traga saliva y siente más fuerte su agarre, como queriéndole decir que no piensa dejarla ir de su lado tan fácilmente—. Así tú no quieras, deberás seguir siendo mi esposa y daremos la dichosa entrevista, ¿estamos claros?
Ella frunce el ceño y con fuerza se suelta de su agarre, se aparta de él y lo mira sintiendo unas ganas de decirle tantas cosas, pero se muerde la punta de su lengua y resiste. Toma el im