Miguel se dispone a llamar mientras maneja, pero el oficial no contesta.
—Nada, jefe… quizás está ocupado —Miguel lo mira por el retrovisor.
—¿Y la detective, lograste hablar con ella?
—Tampoco contesta, jefe. Además, la fueron a buscar a su apartamento, pero aún no me han dado razón.
Damia le iba a decir algo, pero Alice se movió y eso captó su atención. —Damián…— susurró Alice, teniendo una visión algo borrosa.
—Aquí estoy… perdóname, Alice —dijo algo desesperado y Miguel pasa saliva, puede ap