Damián se viste rápidamente, sabe que cuando Miguel dice algo así, las malas noticias son lo más seguro que le dirá. Mientras, Alice se enrolla en la toalla, pero no se asoma. Damián abre la puerta y ve a un Miguel preocupado al que le suda la frente y no sabe cómo hablar.
—¿Qué pasa? —pregunta Damián, terminándose de colocar la camisa.
—Es Dylan, señor… —traga saliva.
—¿Qué pasa con él? —Damián se termina de acomodar y lo mira con desdén.
—No se sabe cómo pasó, pero el oficial me ha llamado par