Alice, Miguel y la señora Anderson se giran rápidamente hacia la enfermera. Alice es la primera en hablar con su voz temblorosa.
—¡Nosotros! Yo soy su hija. ¿Cómo está? —pregunta, con la esperanza brillando en sus ojos llorosos.
La enfermera los mira con una expresión seria. —La señora Cooper está estable por ahora, pero su estado es delicado. Necesitamos realizar más pruebas para determinar la causa de la convulsión y el alcance del daño… aunque todo indica que la señora había sido envenenada,