Enamorando a la madre de mi hija. Capítulo 16. Al final siempre gana el verdadero amor.
Cuando Freya lo vio, sintió que las piernas le temblaban como si estuvieran hechas de gelatina, porque nunca se imaginó que se iba a encontrar a su ex allí, y aunque se sintió un poco afectada por su presencia, alzó el mentón con firmeza.
—Fabricio, tanto tiempo.
—¡Qué alegría verte! Freya —señaló acercándose a ella, la abrazó con alegría como si fueran los mejores amigos del mundo.
La incomodidad se dibujó en el rostro de la mujer y lo apartó de él.
—Freya es impresionante cómo actúa el destin