Enamorando a la madre de mi hija. Capítulo 11. ¡Hazla que crea!
Marco no pudo evitar soltar una carcajada al escuchar esa clase de provocación, pero, aun así, no podía dejar de desearla. La deseaba tanto que la idea de no tenerla lo hacía enloquecer. Se apoyó del marco de la puerta, totalmente sorprendido por su reacción, en realidad no se lo esperaba, no podía creer que tuviera la fuerza de voluntad suficiente para alejarse de él.
Se le erizó la piel y su corazón comenzó a latir con más fuerza. Se puso de pie, la miró como si fuera una presa y caminó detrá