Enamorando a la madre de mi hija. Capítulo 12. Una promesa.
—¡¿Qué?! —dijo Freya abriendo los ojos esperando escuchar que solo era una broma, que solo hablaba de irse solo por unos días.
Freya sabía que seguramente Marco iba a pensar que pretendía una respuesta más extensa, porque, ¿Qué podía decirle? ¡¿Qué no quería que se fuera?!.
—¿Qué? —repitió él, al ver que ella no aclaraba nada.
—¿De verdad vas a irte? —dijo Freya al fin.
—Sí, creo que a ti no te importará… porque como quieres poner distancia entre nosotros, quizás esta sea la mejor manera de hace