Capítulo 6. Es toda tuya.
Tamara se sintió hipnotizada por la presencia del hombre que la había rescatado de la grosería del guardia. Su mirada se clavó en sus ojos verdes, que parecían escudriñarla con tanta intensidad que la hacía sentir vulnerable y expuesta. Se mordió el labio inferior, tratando de recuperar el aliento.
—Gracias por intervenir —murmuró ella con un hilo de voz, tratando de recobrar la compostura que había perdido.
Sebastini le sonrió de nuevo, con una sonrisa ladeada que le hizo estremecer las fibras