Capítulo 45. Una llamada preocupante.
El rostro de Tamara palideció, se sintió por un momento intimidada al estar en la presencia de ellas y creyó haber hablado entre dientes, solo audible para ella.
—Juro que lo voy a matar —pero lamentablemente para ella, las mujeres tenían muy buenos oídos y escucharon sus palabras.
—¡Ni se te ocurra! Mi niño a veces es un poco impulsivo, tiene uno que otro detallito que corregir, pero es un amor… es igualito a su abuelo, mi esposo —dijo Anabella defendiéndolo.
Las mujeres más jóvenes se vieron