Capítulo 42. No confiar en nadie.
Tamara se apartó de Freya y se apoyó en la pared, todavía en shock. La escena que acababa de presenciar seguía repitiéndose en su mente. No podía entender cómo había pasado desapercibido para ella todo este tiempo la orientación sexual de su marido, habían estado casados por cinco años y ella ni siquiera lo sospechó.
¡Había sido una idiota!, pensó. Freya vio la angustia en el rostro de su amiga y no pudo evitar preocuparse, por eso la tomó por la mano, dispuesta a sacarla de allí, pero Tamara s