Capítulo 37. El alma en un hilo.
Xavier estaba furioso y aunque no le gustaba perder la compostura, escuchar al hombre insultar a Tamara lo hizo rabiar.
—Que sea la última vez que te dirijas así a ella —siseó sin ocultar su enfado—, ahora te quiero fuera de este lugar, te vas de manera voluntaria o juro que te mando a echar de este lugar.
—¿Quién te crees que eres para sacarme de aquí? Puedes ser muy Sebastini Ferrari, pero este sitio no es tuyo, no puedes venir a mandar como si el mundo te perteneciera —dijo Joel aun de maner