Capítulo 27. Enloquecido.
El rostro de Xavier se convirtió en una máscara de absoluta frialdad, mientras apretaba los puños a un lado de su cuerpo, salió del balcón y corrió fuera de la habitación, bajando las escaleras de dos en dos mientras Tamara corría tras él tratando de alcanzarlo.
—¡Detente Xavier! No lo enfrentes —le dijo Tamara con preocupación—, yo lo conozco lo suficiente, solo está buscando llamar tu atención para hacerse la víctima y atraer publicidad a su empresa, no caigas en su trampa.
—¿Y qué quieres?