Mundo ficciónIniciar sesiónLa llegada de los niños fue una ocasión especial, y sobre todo enternecedora. Fui con Luna Alde y Janic a esperarlos al límite occidental de Rathcairn, y resultó evidente que Ragnar había aprovechado aquellas horas con ellos, porque ninguno preguntó qué era una Luna y la saludaron muy serios y respetuosos. Ragnar, en tanto, se veía radiante como nunca antes lo viera, y su serena felicidad resultaba contagiosa.
Mis sobrinos se diri







