Mundo ficciónIniciar sesiónTodos se volvieron hacia mí en el silencio tenso que llenó la sala. Todos menos la reina, que enfrentó a sus sobrinos volviendo a alzar las cejas con una sonrisita burlona.
—Tus ojos, amor —dijo Mael, sólo para mí—. Serénate.
Bajé la vista respirando hondo, las manos cruzadas con fuerza en mi regazo.
—¿Y qué ocurrirá si en una pareja uno de los compañeros quiere quedarse y







