Horas después el ambiente dentro de la sala de juntas de la empresa era denso, cargado de miradas tensas y un silencio que parecía retumbar en las paredes.
No estaban en la cabaña ni en los salones de la manada, sino en el corazón del territorio neutral: la empresa que servía de fachada para todos los acuerdos económicos entre las manadas. Esa sala de cristal, con una larga mesa de madera oscura, había visto acuerdos históricos, traiciones selladas con copas de vino, e incluso pactos manchados