El silencio se quebró en mil pedazos con el rugido ensordecedor de decenas de gargantas aullando al mismo tiempo. El aire ardía, vibraba con una tensión tan densa que parecía estar a punto de estallar en llamas. Logan y Jack se lanzaron el uno contra el otro, colmillos desnudos, garras brillando bajo la luna. El choque fue brutal, un estruendo seco de huesos y músculos rompiendo la calma de la noche.
Pero esta vez no era como antes. Logan ya no era el mismo lobo que había enfrentado a su herman