Mía bajó lentamente las escaleras, con el corazón latiendo a un ritmo desbocado. Cada paso resonaba suave sobre la madera pulida, y aunque intentaba mantener la compostura, sabía que todos los ojos de la sala estaban puestos en ella. El vestido que Logan había mandado a hacer especialmente para la ocasión se ceñía a su cuerpo como si hubiera sido tejido por la misma luna: delicado, elegante, realzando cada curva de su silueta.
El tono oscuro contrastaba con la palidez de su piel, y las finas l