Mientras tanto, en la manada tormenta, Logan se puso lentamente de pie, con esa calma que lo caracterizaba, observando durante unos segundos el cuerpo dormido de Mía, envuelto entre las sábanas. Su respiración tranquila era un contraste con el torbellino de emociones que él llevaba dentro. Se inclinó, acarició suavemente su cabello y rozó sus labios con un beso lento, lleno de posesión y ternura a la vez.
Después de ese gesto silencioso, dio media vuelta y salió de la habitación, cerrando la pu