Jacob asintió con firmeza, aunque en el fondo sabía que aquella promesa era apenas el inicio de una tormenta que arrasaría con todos.
Logan se incorporó lentamente, como si el peso de la noche y del dolor que lo consumía amenazara con quebrar su voluntad, pero nada era capaz de apagar la furia en sus ojos. Su respiración se hizo profunda, un rugido apenas contenido vibró en su pecho. En su mente, la llamada resonó como un trueno silencioso, expandiéndose por cada rincón de la manada.
—Guerreros