Lejos de todo aquello, en medio de una noche interminable, el Palacio de Nieve permanecía silencioso.
Las enormes torres de piedra estaban cubiertas por capas gruesas de hielo.
Afuera, la nieve caía sin descanso, como si el cielo jamás pudiera detenerse en ese lugar. El viento soplaba con fuerza entre las murallas, produciendo un sonido frío y profundo que recorría los pasillos del palacio.
Dentro de una de las cámaras más altas, Lirian permanecía de pie frente a una gran ventana.
Sus manos desc