Al día siguiente, la luz del amanecer bañaba el palacio con una calma engañosa.
Luna Meissa salió de su habitación con paso sereno. Sus dedos se posaron suavemente sobre su vientre, acariciándolo con una mezcla de orgullo y posesión. Una leve sonrisa curvaba sus labios, como si guardara un secreto que nadie más podía comprender.
Dentro de ella crecía el futuro. Su futuro.
Pero aquella paz duró poco.
Al girar por uno de los pasillos principales, se encontró de frente con Lady Stelle.
No estaba so